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Cartagena · Destinos

Cartagena de las terrazas

El Centro Histórico a mediodía es un corredor de sombreros. Getsemaní, el calor y una copa al atardecer son la ciudad que queda.

Andrés Pardo

Colombia y Caribe·Mayo 2026·7 min

Cartagena de las terrazas
Getsemaní, tarde. El calor no cede; el color, tampoco.

Cartagena es hermosa y está cansada de serlo. El Centro Histórico después de las once de la mañana es un corredor de sombreros, de plazas con el mismo cuarteto y de menús en cuatro idiomas. Nada de eso es mentira, y nada de eso es suficiente. Diez minutos a pie, Getsemaní todavía tiene un barrio debajo de la marca: un patio, una cumbia que no está puesta para la terraza, un calor que es carácter y no molestia.

La tesis de esta ciudad se defiende a las seis de la tarde, en una azotea, con el mar de techos y un gin-tonic que suda. Hotel Casa San Agustín entiende el argumento: tres casas coloniales, un callejón privado, muros que aíslan el mediodía. Casa Pestagua, también. Boca Grande es otra ciudad, y no es ésta.

Patio de un hotel colonial en Cartagena
La siesta intramuros. El lujo cartagenero es un muro grueso y el agua quieta.

La mesa, el mar

Celele, de Jaime Rodríguez, cocina el Caribe colombiano sin el coco de más. Es el mejor argumento para cenar en Getsemaní. Carmen sigue siendo una reserva que se justifica. La Cevichería, la que señaló Bourdain, vale si se llega cuando abre; a las tres de la tarde es una cola con flash. El pescado frito en las islas del Rosario también, si se elige el bote y no el paquete.

Guía de Cartagena.