
Ciudad de México · Polanco
Pujol
$$$$El mole madre sigue siendo el plato que justifica la reserva.
Pedir: Mole madre, taco de maíz hechizado
América Latina·Lunes, 7 de septiembre de 2026
Carta semanalLa ciudad que se come
Fondas, templos y una cocina que no pide permiso.

No hay una Ciudad de México. Hay varias, superpuestas, y todas se resuelven en la mesa. La que importa no es la de los rooftops de Polanco —aunque Pujol y Quintonil siguen valiendo la reserva de tres meses— sino la que abre a las ocho de la mañana con chocolate y chilaquiles en El Cardenal, y la que a las dos sirve una comida corrida a doscientos pesos en una fonda sin nombre en la Doctores.
Roma y Condesa se volvieron postal. Siguen siendo habitables si uno se mueve a las horas feas: un martes a las once, un domingo a las seis. El Centro Histórico, que el visitante recorre en dos horas, es otra ciudad después de las cuatro, cuando se vacía de tours y quedan las cantinas.

Ciudad de México · Polanco
El mole madre sigue siendo el plato que justifica la reserva.
Pedir: Mole madre, taco de maíz hechizado

Ciudad de México · Polanco
Jorge Vallejo cocina la milpa con más precisión que teatro.
Pedir: Menú de temporada

Ciudad de México · Roma Norte
El pescado a la talla es el almuerzo de la ciudad. Ir temprano.
Pedir: Pescado a la talla, tostadas de atún

Ciudad de México · Centro Histórico
El desayuno como asunto de Estado: chocolate, conchas, chilaquiles.
Pedir: Chocolate con conchas, chilaquiles verdes

Ciudad de México · San Rafael
Un puesto de tacos con estrella Michelin. El suadero basta.
Pedir: Gaonera, suadero

Ciudad de México · Roma Norte
Elena Reygadas: pasta, pan y una casa porfiriana que se come entero.
Pedir: Pan de masa madre, pasta del día

Ciudad de México · Polanco
Masaryk sin estridencia. El spa y la cama, después de Pujol.