La ciudad que se come

Ciudad de México

Fondas, templos y una cocina que no pide permiso.

Ciudad de México

No hay una Ciudad de México. Hay varias, superpuestas, y todas se resuelven en la mesa. La que importa no es la de los rooftops de Polanco —aunque Pujol y Quintonil siguen valiendo la reserva de tres meses— sino la que abre a las ocho de la mañana con chocolate y chilaquiles en El Cardenal, y la que a las dos sirve una comida corrida a doscientos pesos en una fonda sin nombre en la Doctores.

Roma y Condesa se volvieron postal. Siguen siendo habitables si uno se mueve a las horas feas: un martes a las once, un domingo a las seis. El Centro Histórico, que el visitante recorre en dos horas, es otra ciudad después de las cuatro, cuando se vacía de tours y quedan las cantinas.

Dónde comer

Pujol

Ciudad de México · Polanco

Pujol

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El mole madre sigue siendo el plato que justifica la reserva.

Pedir: Mole madre, taco de maíz hechizado

Quintonil

Ciudad de México · Polanco

Quintonil

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Jorge Vallejo cocina la milpa con más precisión que teatro.

Pedir: Menú de temporada

Contramar

Ciudad de México · Roma Norte

Contramar

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El pescado a la talla es el almuerzo de la ciudad. Ir temprano.

Pedir: Pescado a la talla, tostadas de atún

El Cardenal

Ciudad de México · Centro Histórico

El Cardenal

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El desayuno como asunto de Estado: chocolate, conchas, chilaquiles.

Pedir: Chocolate con conchas, chilaquiles verdes

El Califa de León

Ciudad de México · San Rafael

El Califa de León

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Un puesto de tacos con estrella Michelin. El suadero basta.

Pedir: Gaonera, suadero

Rosetta

Ciudad de México · Roma Norte

Rosetta

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Elena Reygadas: pasta, pan y una casa porfiriana que se come entero.

Pedir: Pan de masa madre, pasta del día

Dónde dormir

Las Alcobas

Ciudad de México · Polanco

Las Alcobas

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Masaryk sin estridencia. El spa y la cama, después de Pujol.